Yayo Sanz Lovatón impulsa desde Fundación Ya una agenda de diálogo
Escuchar antes de responder, mantener coherencia entre lo que se promete y lo que se hace, y acercarse directamente a las comunidades fueron presentadas como tres herramientas esenciales para gestionar los conflictos sociales y mejorar la relación entre las autoridades y los ciudadanos en República Dominicana.
Las propuestas fueron expuestas durante una jornada organizada por la Fundación Ya, que reunió a especialistas internacionales y dirigentes locales para discutir cómo la comunicación puede utilizarse como instrumento de mediación, coordinación y solución de problemas.
Más allá de los discursos políticos, el planteamiento central del encuentro fue que muchos conflictos comunitarios podrían manejarse mejor si las autoridades, juntas de vecinos y organizaciones sociales desarrollaran mecanismos para escuchar las demandas antes de que se conviertan en enfrentamientos. Gloria Reyes resumió esta visión en tres ejes: coherencia, escucha y cercanía.
Según explicó, un liderazgo efectivo no debe limitarse a pronunciar discursos o reaccionar cuando una situación ya ha escalado. Requiere recorrer los territorios, conocer las preocupaciones de los residentes y actuar de acuerdo con lo escuchado.“Un liderazgo legítimo exige la valentía de escuchar el ruido de nuestras comunidades sin filtros, y la coherencia de actuar en consecuencia”, expresó.
El planteamiento resulta especialmente relevante para la gestión de problemas cotidianos como el deterioro de calles, la acumulación de basura, la falta de iluminación, los conflictos por el uso de espacios públicos o las tensiones entre comunidades y autoridades. En esos casos, la falta de información, la ausencia de respuestas y las promesas incumplidas pueden aumentar el malestar, incluso cuando el problema inicial podría resolverse mediante coordinación institucional.
Gestión municipalEl alcalde de Santo Domingo Este, Dío Astacio, sostuvo que las técnicas de mediación deben formar parte de la gestión de los ayuntamientos y de las juntas de vecinos. Su planteamiento fue que los conflictos del territorio no pueden quedarse únicamente en denuncias, discusiones o enfrentamientos entre las partes. Deben transformarse en acciones concretas que permitan preservar la convivencia.
Esto supone, según lo expuesto durante la jornada, que las autoridades locales identifiquen quiénes están involucrados, escuchen las distintas versiones, definan responsabilidades y comuniquen con claridad qué solución es posible y en qué plazo. La utilidad de este enfoque no se limita a los gobiernos municipales. También puede aplicarse en asociaciones comunitarias, centros educativos, organizaciones políticas, empresas y familias.
La idea central fue que escuchar no significa aceptar todas las posiciones, sino entenderlas antes de tomar una decisión. Importancia de la cercaníaUno de los puntos más relevantes de la jornada fue la advertencia sobre el distanciamiento entre los liderazgos y la realidad cotidiana de la población.
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