Hostilidad en aulas afecta a profesores en el país
LOCALES

Hostilidad en aulas afecta a profesores en el país

18 vistas

Profesores de distintas provincias del país denuncian un ambiente de creciente hostilidad que, aseguran, ha comenzado a afectar su seguridad y el ejercicio cotidiano de la docencia. A los mensajes agresivos enviados por estudiantes, cargados de insultos y amenazas, se suman expresiones intimidatorias y palabras altisonantes dentro y fuera de los planteles.

Los educadores advierten que situaciones que antes podían considerarse episodios aislados comienzan a generar temor entre quienes deben acudir diariamente a las aulas. Las agresiones no se limitan a las palabras. Entre las prácticas denunciadas figura la colocación de clavos y otros objetos punzantes cerca de los vehículos de los profesores, con el propósito de que, al terminar la jornada, encuentren los neumáticos pinchados.

Frente a estos hechos, una de las principales quejas es la escasa o casi inexistente presencia de la Policía Escolar en algunos centros, una situación que aumenta la sensación de desprotección de docentes que temen que las amenazas puedan escalar hacia episodios de mayor violencia. A este escenario se agrega la presión de algunos padres que reaccionan de manera agresiva cuando sus hijos obtienen bajas calificaciones.

Los profesores relatan que no son infrecuentes los reclamos de progenitores que, en lugar de cuestionar el desempeño académico del estudiante, recriminan al docente por “no ponerle buenas notas”. Este testimonio recogido por Diario Libre corresponde a un profesor que, por distintas razones, pidió mantener su nombre en reserva y evitar cualquier pista sobre los centros donde ejerce su labor.

Situaciones como estas han hecho que un trabajo que antes asumían con múltiples satisfacciones por el valor de enseñar a niños y adolescentes, se convierta en una labor en la que muchas veces deben medir hasta la forma en que llaman la atención a un estudiante.

Durante un examen, la maestra de una escuela en Juan de Herrera encontró un celular escondido en el estuche de una alumna de 16 años. Lo que siguió, según relata, la hizo sentir que una simple llamada de atención podía convertirse en un conflicto que el docente no siempre sabe cómo manejar. Genao fue a retirarle el estuche porque, a su entender, una vez iniciado el examen la estudiante no debía tenerlo sobre el asiento.

Fue al tomarlo cuando encontró dentro el teléfono que la joven utilizaba durante la prueba. La reacción de la estudiante fue levantarse de su asiento, entregar el examen en blanco y reclamarle que le devolviera el aparato.“Dame mi teléfono, porque es mío y no te pertenece”, fue, según Genao, la respuesta de la adolescente. La situación ocurrió pese a que en el centro educativo existe una norma que prohíbe el uso de celulares durante las clases.

Para Genao, aquel episodio no quedó reducido a la violación de una regla: puso de frente una de las dificultades que, según otros docentes consultados por Diario Libre, se ha vuelto cada vez más frecuente en las aulas: cómo ejercer la autoridad necesaria para corregir sin que la intervención termine en un enfrentamiento. La maestra recuerda que permaneció durante más de 30 minutos en el aula frente a la estudiante.

Fuente: Actualidad